Oda al esperpento: un repaso y análisis a la obra 'Luces de Bohemia'... ¿Sigue siendo España tan espérpentica como lo era para Valle-Inclán?

Foto vía: El Mundo


Este trabajo se basa en la el esperpento como tema principal y en concreto en la obra de Valle-Inclán Luces de Bohemia, pionera en lo que se convertirá en un género propio enmarcado dentro del modernismo, y lo que posteriormente será la llamada Generación del 98. El tema se va abordar a modo de comparativa trasladando las características del esperpento de la citada obra con la realidad actual española.

El esperpento es el tema principal elegido y lo es por su importancia y vigencia en la sociedad actual. Lo que empezó en 1920 con la publicación de Luces de Bohemia ha dado paso a un género con entidad propia que a día de hoy sigue teniendo vigencia e importancia. Es más, el esperpento nunca ha pasado de moda, desde entonces ha estado de plena actualidad.

La pieza principal de este trabajo es un artículo de opinión en el que se comprara la España, y más concreto el Madrid, de primer cuarto del siglo XX - donde trascurre la obra de Valle - con la situación socio-cultural actual. De esta manera, el artículo se preguntará si el término esperpento sigue teniendo vigencia en la actualidad. Si esa burla a todo lo que le rodea planteada por Valle se podría hacer en la actualidad, renovada con temas de actual vigencia. Si en la obra de Valle se habla de la religión, de las colonias o de la situación de la burguesía, por nombrar sólo algunos de los temas que plantea Luces de Bohemia, en la actualidad podríamos hablar - y hacer sátira de ello - de la independencia de Cataluña, de la incapacidad de formar gobierno o de la influencia de determinados reality shows en la cultura popular del país.

¿Sigue siendo España tan esperpéntica como lo era para Valle-Inclán? es el titulo del artículo de opinión que pone el punto final a este monográfico centrado en el esperpento y cuya publicación se realizaría en el suplemento dominical imaginario llamado El Cultural Dominical, una revista de corte independiente que trata temas relacionados con la cultura y la sociedad desde un punto de vista crítico y cuyo plato fuerte son precisamente los artículos de opinión que firman destacados nombres del panorama social y cultural de nuestro país.

'Luces de Bohemia': la obra cumbre del esperpento

Luces de Bohemia es una de las obras fundamentales del teatro español del siglo XX.  Escrita por Valle-Inclán en 1920 y publicada por entregas, a través de la revista España, fue finalmente editada - el autor añadió tres nuevas escenas - y publicada como obra completa en 1924. Lo curioso de esta obra es que no pudo ser llevada al teatro hasta cinco décadas más tarde, concretamente en 1971. Y no se hizo no sólo por la complicación de dicha obra con un total de 15 escenas - nada que ver con las típicas obras de aquel entonces conformadas normalmente por tres actos - sino más bien porque la obra era poco menos que tabú para la dictadura franquista. Además, no podemos dejar resaltar lo novedosa que supuso esta obra cuya estructura circular e influencia cinematográfica hacen que se haya convertido en uno de los textos de teatro español más importantes de todos los tiempos.

Luces de Bohemia inaugura el género del esperpento, esa deformación grotesca de la realidad española. “El esperpento supone una quiebra del sistema lógico y de las convenciones sociales”. Así define el esperpento Alonso Zamora Vicente, estudioso de la obra de Valle-Inclán. Una obra en la que se refleja un amplio abanico de la sociedad española de aquel entonces, en la que encontramos personajes de todo espectro social, desde un ministro a una prostituta. Y para todos ellos hay crítica por parte de Valle-Inclán. Precisamente, por acercarse tan bien a la realidad española del momento algunos han llegado a decir que la obra parece haber sido escrita ayer. Y lo dicen porque los temas que trata siguen teniendo plena vigencia en la actualidad.

Valle-Inclán no era el paradigma del típico bohemio, a pesar de que su aspecto delgado y su larga barba blanca podían mostrar lo contrario. De ideología de izquierdas, Ramón era un tipo meticuloso y muy detallista, así lo demuestran algunos manuscritos de sus obras plagados de tachones y rectificaciones en busca de la perfección absoluta. Para muchos estudiosos Valle-Inclán fue una de las figuras más influyentes de la Generación del 98, aunque por su temática tratada, por su estilo y, principalmente, por el esperpento terminaría desligándonse del modernismo. Obsesionado por lo bien hecho, esta obra es la primera sus cuatro esperpentos, una pieza que marca el inicio de un estilo propio convertido en corriente basada en el humor, la sátira y la ironía.


Luces de Bohemia significa una ruptura con el pasado, la obra es una fotografía del momento histórico, lo cual no quita que la pieza tenga una actualidad total. “Es una obra muy conectada a la actualidad de su momento, una radiografía del siglo XX que al mismo tiempo saca a la luz conflictos que siguen existiendo hoy”, así resume Luces de Bohemia Alfredo Sanzol, director teatral que llevó a las tablas del María Guerrero en 2018 la obra de Valle-Inclán. “Los conflictos de la obra tienen que ver con la estructura política, la lucha de clases y las creencias”, rematada Sanzol.

Pero, ¿cómo definir el esperpento?, ese movimiento que él creó, tan español, tan real. Pues bien, precisamente, esa realidad deformada, grotesca y satírica será el germen del esperpento, una corriente de la que beberán después diversos autores y que incluso en la actualidad sigue siendo el leitmotiv de muchos humoristas y cómicos.

“Los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el esperpento. El sentido trágico de la vida española sólo puede darse con una estética sistemáticamente deformada […] Las imágenes más bellas en un espejo cóncavo son absurdas [...] Mi estética actual es transformar con matemática de espejo cóncavo las normas clásicas.” Así, en palabras de Max Estrella, protagonista de la obra, se define por primera vez la esencia del esperpento. Este esperpento, esencia de Luces de Bohemia, no es otra cosa que una denuncia política y social a la realidad vivida en el Madrid de primer cuarto del siglo XX, época en la que se desarrolla la obra.

En Luces de Bohemia toda la acción transcurre en Madrid en una época plagada de revueltas callejeras y en la que Maura era Ministro de la Gobernación. Valle retrata un Madrid lleno de disturbios pero también es un Madrid hambriento e igualmente ilógico y disparatado que, al mismo tiempo, no deja de ser brillante y, al mismo tiempo, opresivo. Pero, exactamente, ¿dónde se sitúa cronológicamente la obra?, pues bien, según Joaquín del Valle-Inclán, nieto del creador de Luces de Bohemia y estudioso de su obra, “la obra nos sitúa alrededor de 1920, eso es innegable, pero su trama temporal se teje con personajes y hechos históricos que no pudieron coincidir en el tiempo, con referencias al pasado y al presente; son hechos cronológicamente datables y situables, pero su combinación, su sabia mezcla, tiene una finalidad estética”. Es decir, resumiendo lo que dice el nieto de Valle, la obra se centra en 1920, pero tiene claras alusiones a otros momentos importantes de la historia española.

Las características de la sociedad española criticadas a través del esperpento por Valle-Inclán son varias. En primer lugar, cita a las colonias españolas. Además, menciona la Revolución Rusa de 1917, así como los hechos posteriores a la crisis española del mismo año. En segundo lugar, hace referencia a la época imperial, al reinado de Felipe II. En tercer lugar, critica de manera directa al gobierno de entonces y a la corrupción existente. En este sentido, habla de las revueltas promovidas por la revolución obrera y cómo actúa la policía como método represivo ante las protestas. En cuarto lugar, hace una crítica a la religión que, a su modo de ver, es antigua y sin sentido. Además, no podemos dejar pasar uno de los grandes temas de Luces de Bohemia: la muerte. Tema protagonista casi desde el comienzo de la obra en la que se habla del suicidio de manera clara y contundente. Finalmente, y seguramente de lo más destacable de la obra, es la critica al capitalismo y, por ende, la sátira y burla hacía la burguesía, clase social en auge por aquel entonces. En definitiva, Valle se ríe y se mofa del vivir bohemio. En este sentido, la obra de Valle-Inclán es modernista ya que se posiciona y se enfrenta al sistema burgués establecido por la sociedad española de primeros del siglo XX.

En este contexto literario, Valle y su esperpento suponen una ruptura con las corrientes literarias anteriores, alejándose de lo clásico para crear nuevas formas literarias en las que predomina el lenguaje de la calle. La importancia del lenguaje es vital para el desarrollo de la la obra, así lo resume Alonso Zamora Vicente: “El gran brillo, el prodigio permanente del esperpento es la deformación ideomática. Los personajes hablan desde ángulos que no son los acostumbrados en la lengua pulcra del arte modernista”. Un lenguaje que se aleja del modernismo para crear un estilo propio. “La lengua en Luces de Bohemia es, en conjunto, compleja, múltiple, dominada por un desgarro artísticamente mantenido, capaz de ilusionar, de dar idea de una plebe atiborrada de resabios literarios y de vida al borde de lo infrahumano […] Un lenguaje al borde de las jergas, del habla críptica de taberna y delincuencia, factor de atracción en el esperpento”. Remata el citado autor sobre la importancia del lenguaje en la creación del esperpento.

Así pues, la obra de Valle-Inclán es pionera, transgresora, de total y vital relevancia. Tan actual como satírica, tan real como la vida misma. Una obra imprescindible que hace del esperpento una seña de identidad de nuestro país. Como reflexión personal, tengo que reconocer que ha encantado la relectura de este clásico y todo el proceso de documentación previo a la realización del trabajo, gracias al cual, he podido constatar que el esperpento está más vivo que nunca, y no sólo porque leer Luces de Bohemia suponga leer un clásico atemporal, sino porque, además, este estilo propio sigue estando más vivo que nunca. Lo vemos en las criticas periodísticas, en el humor de muchos comediantes o monologuistas, lo vemos en el cine, en la literatura, en la pintura, etc. en definitiva, en toda la cultura actual que nos rodea.  Por todo ello, yo me pregunto, ¿Sigue siendo España tan esperpéntica como lo era para Valle-Inclán?

¿Sigue siendo España tan esperpéntica como lo era para Valle-Inclán?

Si Valle-Inclán levantara cabeza, ni se lo creería. Es más, España no es que sea tan esperpéntica como lo era para Ramón, es que, sin lugar a dudas, lo es mucho más de lo que lo fue para el singular autor de Luces de Bohemia. Precisamente bohemia se cree España que es, con barrios tan castizos como los que vemos en la obra de Valle-Inclán, algunos, los de ahora, como Malasaña, centros neurálgicos de la modernidad absoluta. Malasaña no salía en la obra de Valle-Inclán pero bien podía haberlo hecho. Este mítico barrio madrileño se abandera de ser un barrio multicultural y transgresor, núcleo de lo moderno pero, igualmente, tan casposo, como algunas de las callejuelas que retrata Valle en su obra. Seamos realistas, lo de bohemios es una etiqueta que nos viene al pelo, porque viendo el panorama que tenemos en la actualidad, seguimos siendo una pandilla esperpéntica. Lo somos el conjunto de la población, no podemos negarlo. Si Valle-Inclán se reía de la burguesía y de mofaba del vivir bohemio, qué diría de los que ahora nos creemos tan guays que nos autollamamos bohemios.

Si para Valle el reinado de Felipe II fue poco menos que convulso, ¿qué diría ahora el gallego de la situación actual de España? Un país en el que, seamos sinceros, somos incapaces de formar gobierno y lo somos porque estamos más pendientes de “quién la tiene más grande” que de dar un gobierno plural y que nos represente a todos los españoles. Tan grotescos son los políticos actuales, independientemente del color de sus banderas, que ciertamente tienen un ramalazo cuasi valleinclanesco. Si nuestro Ramón criticó de manera despiadada a muchos de los políticos de su tiempo, ¿qué diría de los de ahora? Pues seguramente no se echaría las manos a la cabeza, sino que dejaría correr ríos de tinta que, gracias a su agudizado ingenio perfeccionista, harían un retrato bufonesco de los mismos.
Está claro que Valle-Inclán hizo un buen repaso de la sociedad que le tocó vivir, de esta manera, entre otras muchas cosas, critico la religión por considerarla antigua y sin sentido, algo así como vacía. Pues bien, yo no me preguntó, ¿qué pensaría del papel de la religión en nuestra sociedad actual?, porque su respuesta, posiblemente, en los tiempos que corren sería más que polémica, pero sí que me pregunto ¿qué pensaría Valle-Inclán de nuestra cultura popular?, es más, ¿qué diría el autor de fenómenos como los reality shows  que son el centro neurálgico de la cultura pop actual?, ¿se reiría Valle-Inclán de los grandes hermanos y supervivientes?, ¿pensaría Valle-Inclán que somos unos freakis estigmatizados por una televisión que no hace otra cosa que alienarnos? Investigando sobre la obra de Valle-Inclán me ha surgido esta pregunta, ¿entendería el fenómeno fan?, ¿qué pensaría el genio de nuestra adicción a las redes sociales y nuestro exhibicionismo 2.0?

En otro orden de cosas, Valle-Inclán habló de las revueltas promovidas por la revolución obrera, y cómo la policía actuó para reprimir a los protestantes. Pues bien, ¿qué diría ahora el genio manco de las revueltas sucedidas en Cataluña en el marco del procés catalán?, ¿qué pensaría de la independencia de Cataluña, del referéndum o de cómo actuaron las autoridades para reprender a los manifestantes que acabaron con el pavimento de una ciudad tan bella como Barcelona?, ¿qué pensaría de todo los acuerdos del gobierno central con los independentistas? En definitiva, ¿qué pensaría de este panorama tan desolador?

Me encantaría que Don Ramón del Valle-Inclán siguiera vivo para, una vez más, y gracias a sus don con las letras nos adoctrinara en estos y tantos otros temas que caracterizan a nuestra sociedad española actual. Una sociedad, como decía, tan esperpéntica o más que la que le toco vivir a Valle-Inclán. Si cualquier tiempo pasado fue mejor, por descontado, el esperpento - esa sátira grotesca de la realidad que tan bien hizo Valle-Inclán - sigue siendo tan real y tan vigente como la vida misma.

Y es que, señores, no nos engañemos, España sigue siendo un país si no decadente, en plena decadencia, parafraseando al protagonista de esta pieza, un país en el que no hay lugar ni para el genio, ni para el trabajador. Un país, como tantas veces se ha dicho, de pandereta, peineta y mantilla. Tan castizo, tan real, tan, tan, tan... tan, sin lugar dudas, tan esperpéntico.

BIBLIOGRAFÍA

Del Valle-Inclán, Ramón. (1924). Luces de Bohemia. Editorial Austral.

Zamora Vicente, Alonso. Introducción. Vida y obra de Valle-Inclán. Editorial Austral.

Bermejo Marcos, Manuel (1971). Valle-Inclán. Introducción a su obra. Anaya

Fundación Valle-Inclán. http://www.fundacionvalleinclan.org/

Escritores. Org. https://www.escritores.org/biografias/210-ramon-maria-valle-inclan

García Guerrera, Miguel Ángel. Luces de Bohemia. Ramón María del Valle-Inclán. Portal Solidario. https://portalsolidario.net/ocio/visu/cliteraria.php?rowid=8909&anecdotas=Luces%20de%20Bohemia

Ramón María del Valle-Inclán, Luces de Bohemia. Rincón Castellano. http://www.rinconcastellano.com/sigloxx/valle_luces.html

López Rejas, Javier (2018). Luces de bohemia, de nuevo España ante el espejo. El Cultural. https://elcultural.com/Luces-de-bohemia-de-nuevo-Espana-ante-el-espejo

Vallejo, Javier. 'A veces veo escenas de 'Luces de bohemia' y pienso: '¡Me está saliendo una zarzuela!' https://elpais.com/diario/2002/09/14/babelia/1031958377_850215.html